La utilidad de la plantilla en el running

El pie del deportista es el órgano más sensible en la mayoría de los esfuerzos relacionados con la pareja pie/calzado.

Al caminar, correr o saltar, la propulsión es efectuada por el pie y el tobillo, lo que genera una serie de tensiones, que pueden repercutir en el conjunto del organismo a través de las ondas de choque vibratorias.

El running prolongado conlleva una modificación de determinadas variables morfológicas del pie, como el hundimiento del arco plantar.  Esta modificación se debe probablemente a la fatiga de los músculos estabilizadores del pie, por lo que es recomendable usar plantillas correctoras y amortiguadoras mientras se practica deporte, incluso en el caso de los pies considerados normales en posición estática y de reposo.

¿Por qué utilizar un material amortiguador?

En física se dice que un material es amortiguador cuando reduce la amplitud de las oscilaciones generadas en un choque brutal. Durante el running, la zancada, en contacto con el suelo, genera una onda de choque que se propaga hasta el occipucio a través del esqueleto y que, para algunos biomecánicos y médicos, debe amortiguarse. Esta onda de choque se produce cuando el talón entra en contacto con el suelo e impone una desaceleración brutal.

¿Conoces los diferentes sistemas de amortiguación naturales de nuestro cuerpo?

  • El cúmulo adiposo plantar, cuyas propiedades combinan la elasticidad y la amortiguación.
  • Las articulaciones y los cartílagos articulares.
  • Los músculos y nuestro sistema muscular propioceptivo.
  • La estructura y la anatomía del pie por el paso de la supinación a la pronación (varo/valgo de los médicos).

Y además, la flexibilidad general y la ausencia de sobrepeso.

¿Lo sabías? La pronosupinación, elemento indispensable para la marcha y el running.

Tiene una triple función:

  • compensar los eventuales trastornos estáticos del miembro inferior
  • actuar como un recuperador de energía
  • estabilizar el paso y amortiguar la onda de choque.

Pero hay que ir con cuidado, porque el equilibrio «propioceptivo» es indispensable para no tener un pie «patológico» pronador o supinador.

¿Tienes un pie universal, pronador o supinador?

Observa el desgaste de tus zapatillas tras más de 1.000 km de marcha o running o un año después de comprarlas.

Si la parte delantera de la suela está desgastada hacia el interior y el borde de impacto del talón está desgastado hacia el exterior, tu zancada es pronadora.

Si el desgaste de la suela es hacia el exterior, eres supinador.

Si el desgaste es central, tienes una pisada universal.

Conducta que debes adoptar si tienes un pie pronador

Desgaste más marcado en el interior de la suela y deformación del contrafuerte.

Eres como muchos corredores, así que no te preocupes. De todos modos, un examen podológico con un estudio de la pisada puede aportar una solución técnica.

Te aconsejamos que compres zapatillas universales y que coloques unas plantillas adaptadas, retirando previamente la plantilla del fabricante, salvo si un podólogo deportivo ha confirmado que tienes una pronación patológica.

El peligro radica en la aparición de las patologías conocidas como «tecnopatías del corredor», tipo periostitis o tendinitis... también existe la posibilidad de desarrollar una fractura de fatiga.

Conducta que debes adoptar si tienes un pie supinador

Desgaste de la parte delantera del pie hacia fuera y contrafuerte hacia el exterior.

Es un caso más raro: el 10% de los corredores (¿eres un antiguo futbolista?).

Hay que usar unas zapatillas universales con plantillas de confort desmontables y colocar unas plantillas termoconformadas, realizadas por un podólogo.

También es posible que aparezcan «tecnopatías» tipo tendinitis de los peroneos laterales y, sobre todo, dolores en las rodillas, con posibilidad de desarrollar una artrosis.

Conclusión

La pareja pie/zapatilla está sometida a grandes tensiones durante el running. El uso de unas plantillas, después de consultar a un podólogo o de obtener un asesoramiento técnico fiable, permite limitar la aparición de lesiones y, sobre todo, de patologías crónicas, como las tendinitis y las periostitis, al optimizar el funcionamiento muscular, lo que mejora a su vez el rendimiento y disminuye la aparición de la fatiga. 

Docteur Patrick Bacquaert

Médecin chef de l'IRBMS

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